Los desafíos de la Siembra

Edição XIX | 01 - Jan . 2015

Eduardo Copetti - eduardo.copetti@semeato.com.br

    En el proceso productivo de cualquier cultivo, la siembra se constituye como uno  de los principales factores para el éxito en el establecimiento y, posteriormente, en la productividad del cultivo. Tratándose  de la Siembra Directa (SD), es de suma importancia la operación de la siembra, una vez que se hace necesario cortar 100% de la cobertura vegetal existente en la superficie del suelo. En caso contrario no será posible realizar la implantación del cultivo.

    La siembra de un campo debe ser muy  bien planeada, pues determina el inicio de un proceso de 100-140 días, que afectará todas las operaciones involucradas, además de determinar las posibilidades de éxitos o fracasos del cultivo. Es importante destacar que durante la siembra se define el potencial productivo de un cultivo.

    La siembra debe posibilitar el establecimiento de la población de plantas de una manera rápida y uniforme. Para eso, la siembra debe tener un ambiente propicio para que la semilla entre en íntimo contacto con el suelo, de esa manera posibilitando la absorción de agua, que es esencial para el inicio del proceso de germinación, además de promover la dosis apropiada de semillas para que se obtenga la población ideal de plantas/ha. 

    La densidad óptima de plantas es determinada por las exigencias de la propia especie considerada y por factores ambientales que influyen directamente en el desarrollo de las plantas y, en consecuencia, en la productividad final del cultivo. Se sabe que cultivos presentan respuestas diferentes a la variación en la población de plantas. Algunos autores afirman que el cultivo de soya, por ejemplo, soporta variaciones de hasta 15% en la densidad de siembra, sin afectar el rendimiento. Por otro lado, estudios muestran que la desuniformidad en la distribución espacial de plantas puede resultar en pérdidas de hasta 15% o más en el cultivo de maíz; 35% o más en el cultivo de girasol y 10% o más en el cultivo de soya.

    La importancia de la operación de la siembra puede ser analizada bajo dos aspectos: financiero y cualitativo. 

    Bajo el aspecto financiero, se resalta que durante la operación de la siembra se consideran gran parte de los costos de producción utilizados en la conducción de un cultivo. En el caso de soya, 69,6% del total de los insumos utilizados en el cultivo son aplicados en la siembra; 41,9% de la mano-de-obra necesaria para conducir el campo y 15,9% del costo operacional del cultivo; siendo así, se puede afirmar que 47,7% del costo total del cultivo de soya es utilizado durante la operación de la siembra. En el caso de maíz, los costos utilizados durante la siembra llegan a 49,6% del costo total del cultivo. 

Buena distribuición de semillas


    Bajo el aspecto cualitativo, se debe considerar que la calidad de la siembra sufre la interferencia de varios factores, dentro de los cuales, se destacan:

- Semillas: es evidente que la calidad fisiológica de las semillas debe ser considerada, pues esa característica expresa el potencial de producción del cultivo, sin embargo de nada vale una semilla con excelente calidad fisiológica si físicamente deja que desear en cuanto se refiere a las características físicas y morfológicas, presentando tamaños y formas irregulares, comprometiendo el desempeño de la sembradora e impidiendo la obtención del stand deseado. 

- Sembradora: Las máquinas para realizar la siembra se deben adaptar a las más variadas condiciones de suelo y cobertura vegetal, con capacidad de cortar la cobertura vegetal, abrir un surco, distribuir semillas y fertilizantes en cantidades y en profundidades adecuadas;

- Velocidad de siembra: la velocidad tiene influencia directa en la calidad de siembra. Afecta directamente la distribución de semillas, la profundidad de colocación de las semillas y la remoción del suelo;

- Cobertura del suelo: el tipo, el volumen y la distribución sobre el suelo tiene influencia sobre el desempeño de la siembra;

- Condición del suelo: el grado de humedad y las características físicas del suelo (estructura, densidad,...) afectan el desempeño de la siembra y el desarrollo del cultivo.

    Las sembradoras representan un importante papel dentro del proceso de producción, pues la productividad de un cultivo es afectada de modo significativo por la población de plantas, principalmente, por la variación de la uniformidad de distribución de semillas en el surco de siembra.

    En el caso específico de la implantación de los diferentes cultivos bajo el Sistema Siembra Directa (SSD), las sembradoras tienen un papel fundamental en el desarrollo del proceso, por lo tanto la máquina tiene que efectuar cinco funciones básicas:

1- CORTAR LA COBERTURA VEGETAL 

    El corte de la cobertura vegetal es realizado a través de discos de corte. Los discos cortan la obertura vegetal y abren un surco, sobre el cual los otros componentes trabajarán. Los más utilizados son los lisos, con diámetro entre 18” y 20”(pulgadas). Cuanto mayor sea su diámetro, mayor es la fuerza necesaria para que penetre en el suelo, en razón de su mayor área de contacto. Sin embargo, tiene la ventaja de pasar sobre la vegetación y presenta menores problemas de obstrucciones. 

    El corte del rastrojo está relacionado con las condiciones del suelo, del propio rastrojo y de la siembra. Para el adecuado corte, el suelo debe facilitar la acción del disco de corte y las coberturas deben estar verdes o secas, ya que aquellas que se encuentran en estado intermedio presentan mayor resistencia al corte. 



2- ABRIR UN SURCO

    La abertura de surco es realizada a través de los surcadores, que pueden ser discos dobles o  machetes.

    La utilización de machetes  es recomendada para condiciones de suelos más pesados, arcillosos y que presentan una camada superficial compactada, como es el caso de áreas de pastos.

    La mayor profundidad de trabajo de los machetes en relación a los discos dobles causa movilización más intensa de suelo y exige mayor esfuerzo de tracción y potencia de los tractores. 

    En la siembra con machetes, en función de la mayor profundidad de trabajo, los efectos de la deficiencia de agua para la germinación y emergencia de plantas son menores durante los días de mayor temperatura. Así, la implantación de un cultivo con siembra con discos dobles presenta muchos riesgos en los suelos con textura muy arcillosa, pues debido a la gran resistencia de estos suelos, los discos no consiguen profundizar y las semillas son depositadas a baja profundidad y muy próximas del fertilizante. 


3- DISTRIBUIR SEMILLAS 

    Los distribuidores de semillas de las máquinas de precisión  tienen como función individualizar las semillas para distribuirlas una a una.

    Los mecanismos distribuidores de semillas más frecuentes son los discos alveolados y los neumáticos. El  tipo de dosificador utilizado, además de afectar la distribución de semillas, puede interferir en la calidad de siembra.

    En la mayoría de las sembradoras de precisión brasileras, la dosificación de semillas es realizada por discos horizontales alveolados, que tienen la función de capturar, individualizar, dosificar y liberar las semillas.

    La utilización de los sistemas neumáticos para la distribución de semillas grandes han aumentado considerablemente en todas las regiones productivas.  Ese hecho puede ser acreditado  por las ventajas que el sistema ofrece, aunque presente un mayor costo al momento de la adquisición de la máquina, la relación costo/beneficio es favorable al agricultor, considerando las ganancias obtenidas. Dentro de las principales ventajas de este sistema, se puede mencionar:

- gran capacidad de individualizar las semillas;

- capacidad de distribuir semillas de formatos irregulares con mayor precisión;
- mejor adaptación a los más variados tipos y formatos de semillas;
- disminución en la ocurrencia de fallas y dobles;
- mejor uniformización en el espaciamiento entre semillas;
- reducción de daños mecánicos en las semillas.

    El funcionamiento del sistema neumático es bastante simple donde una turbina genera el flujo de aire – succión – que sustenta las semillas en los agujeros  del disco. En determinado momento, el flujo de aire es interrumpido y la semilla es entonces direccionada al tubo conductor de semillas siguiendo hasta el suelo. 
    La población de plantas es uno de los factores más importantes para la obtención de mejores resultados en la productividad de los cultivos. Algunos investigadores afirman que, en el caso del maíz, la población de plantas es responsable por 85% de la producción de granos. Pequeñas variaciones en la población tiene gran influencia en el rendimiento final del cultivo. El stand de plantas inadecuado es  la principal causa por la baja productividad de maíz en el Brasil. 

    El rendimiento de un cultivo se eleva con el aumento de la densidad de siembra, hasta alcanzar una densidad óptima, que es determinada por el cultivar y por condiciones externas resultantes de las condiciones edafoclimáticas del local y del manejo del cultivo. A partir de la densidad óptima, cuando el rendimiento es máximo, el aumento de la densidad resultará en la disminución progresiva en la productividad del campo. La densidad óptima es, por lo tanto, variable para cada situación siendo básicamente dependiente de tres factores:

- cultivar, 
- disponibilidad de agua, y
- nutrientes. 

    La importancia de la población de plantas puede ser medida a través del efecto causado por la falta de una única planta en 5 metros, en un campo de maíz establecido con 5 semillas/metro:
    Así se alcance el número deseado de semillas por metro, y si la semilla no fuese distribuida de manera uniforme tanto en profundidad (uniformidad de germinación) como a la línea de siembra, el potencial de rendimiento de este campo ya estará comprometido.
    La calidad de la distribución de las semillas en el suelo puede ser medida a través de los espaciamientos entre semillas. Los porcentajes de espaciamientos aceptables, dobles y fallas determinan el índice de plantabilidad de la semilla que está siendo utilizada, para tanto se debe seguir la siguiente regla:


    Al medir la distancia entre las semillas, se obtiene el porcentaje de fallas y de dobles. Sin embargo, no es posible medir las semillas que simplemente fueron desplazadas durante el proceso de siembra. Por este motivo, existe una manera más adecuada de determinar la uniformidad, que es a través del uso  del coeficiente de variación (CV). Cuanto mayor sea este coeficiente, mayor es la variación de la distancia entre plantas.
    La práctica ha demostrado que el porcentaje de CV aceptable seria de hasta 25% (Maíz) y que, a cada 10% de CV, así se obtenga la población de plantas deseada, hay una reducción en el rendimiento de aproximadamente 128 kg/ha. Levantamientos en campo realizados por algunas instituciones de enseñanza e investigación muestran que, en media, el porcentaje de CV de los campos está por encima del 30% y pudiendo, en algunos casos, ser mayor que 60%. 
    La uniformidad de espaciamiento entre las plantas distribuidas ha influenciado en la productividad de los cultivos. Plantas distribuidas de forma desuniforme implican en aprovechamiento ineficiente de los recursos disponibles, como luz, agua y nutrientes. En el caso de la soya, la acumulación de plantas en algunos puntos puede provocar el desarrollo de plantas más altas, menos ramificadas, con menor producción individual, diámetro de tallo reducido, y por lo tanto, más propensas al acame. Por otro lado, espacios vacíos dejados en la línea, además de facilitar el desarrollo de malezas, llevan al establecimiento de plantas de soya con porte reducido. 

La sembradora fue eficiente en cortar la paja


    En la operación de siembra, el estande adecuado y la uniformidad de distribución de semillas pueden ser afectados por innumerables variables, siendo la velocidad de siembra una de las más importantes.



    Se puede afirmar que en todos los sistemas de siembra conocidos, la calidad de la siembra disminuye cuando se aumenta la velocidad de trabajo. Independiente de la máquina estar equipada con dosificador del tipo disco alveolado o neumático, ambas sembradoras son sensibles al aumento de la velocidad de trabajo, a punto de afectar considerablemente, no solamente la población final de plantas, así como los espaciamientos entre las semillas, aumentando considerablemente el CV.
    Se observa que, independientemente del tipo de sembradora, la velocidad de siembra tiene influencia directamente en la uniformidad de siembra, con efecto mayor en la sembradora de disco a partir de la velocidad de 6 km/h.
    Los fabricantes han establecido límites de velocidades, los cuales deben ser respetados, pues esos límites son aquellos en que la máquina irá a presentar mejor desempeño de todas las funciones. Los límites establecidos son:

- maíz: 4-6 km/h;
- soya/frijol: 6-8 km/h;
- trigo, avena, cebada...: 6-8 km/h.

    La velocidad de trabajo interfiere en la capacidad de individualización de las semillas, de la siguiente manera: en una siembra de maíz con 5 sem/metro, a una velocidad de 6 km/h, la máquina tiene que distribuir 8,3 semillas/segundo. Ya en una siembra de soya con 15 sem/metro, en la velocidad de 6 km/h, la máquina tiene que distribuir 25 semillas/segundo. Algunos agricultores, en función de criterios particulares, realizan la siembra a velocidades que pueden llegar a hasta 12 km/h. En ese caso, la máquina tendrá que distribuir 50 semillas/segundo, por lo tanto es prácticamente inconcebible ‘exigir’ que la máquina distribuya uniformemente todas las semillas. 
    Además de disminuir la capacidad de individualización de las semillas, las mismas cuando son liberadas del mecanismo dosificador, adquieren, en caída libre, un componente vertical de velocidad por causa de la aceleración de la gravedad, y un componente horizontal debido a la velocidad de avance de la sembradora. El componente horizontal hace con que las semillas sufran vibraciones – repiques – dentro del tubo conductor, alterando el tiempo de caída libre de las semillas hasta el suelo y, como consecuencia, altera el espaciamiento entre las mismas. Además de eso, alta velocidad de trabajo hace con que as semillas rueden y/o salten hacia fuera del surco al momento del impacto con el suelo. Es siempre deseable que el componente horizontal sea minimizado para que las semillas sean depositadas regularmente en el surco.

4 - CONTROLAR LA PROFUNDIDAD DE SIEMBRA
    La profundidad de siembra es uno de los factores que más influencia en la uniformidad de emergencia de las plántulas. Semillas depositadas más profundamente poseen, generalmente, emergencia más lenta de aquellas colocadas más próximas de la superficie, bajo condiciones favorables de humedad en el suelo.





    En la siembra, el control de la profundidad es realizado a través de las ruedas limitadoras de profundidad. Estas ruedas son acopladas próximas al surcador de semilla, permitiendo ajustes para diferentes profundidades de operación de acuerdo con la condición de siembra. 
Además de la profundidad de siembra, es importante considerar la posición relativa semillas/fertilizante. El aumento de la productividad de algunos cultivos no depende solamente de la cantidad y del método de aplicación, sino también de la localización del fertilizante. El fertilizante debe ser depositado en el suelo bajo y/o al lado de la semilla. Las semillas nunca deben estar en contacto con el fertilizante. 
    La correcta profundidad de las semillas deberá ser verificada en el campo, con la máquina en operación. La profundidad de siembra deberá variar con las condiciones de clima y de suelo. En condiciones que dificulten la emergencia de las plantas, la profundidad de siembra deberá ser menor. Por otro lado, cuando las condiciones sean favorables a la germinación y la emergencia, la siembra podrá ser más profunda, si es que tiene mejores condiciones de humedad del suelo. 
    Plantas con emergencia tardía son dominadas y producen pocos granos o no llegan a producir. Hay una compensación por parte de las plantas que emergieron primero, sin embargo  esa no es suficiente para proporcionar rendimiento de granos semejante al de un grupo con emergencia uniforme. En el caso de altas densidades, esa tendencia se acentúa debido al aumento de la competencia intra-específica, que causa más dificultades a las plantas con emergencia tardía. El hecho es que plantas atrasadas no consiguen ‘competir’ con las plantas más ‘viejas’ resultando en pérdidas de productividad.
    De esta forma, en el caso del maíz, la emergencia desuniforme puede ocasionar cuatro tipos de perjuicios a los productores: 

- reducción en el rendimiento de granos;
- variación en el grado de humedad de los granos en la cosecha (plantas con emergencia tardía son de desarrollo más lento, lo que se refleja en granos con mayor humedad en la cosecha, aumentando los daños mecánicos a los mismos en la cosecha y los costos de secado); 
- aumento de pérdidas en la cosecha (plantas con emergencia tardía producen mazorcas más pequeñas, lo que dificulta el ajuste de las cosechadoras y aumenta las pérdidas de cosecha); y 
- mayor acame (plantas con emergencia tardía producen tallos más finos, con menos raíces adventicias aéreas, lo que aumenta el acame).



    Además de la profundidad de siembra, es importante considerar la posición relativa semillas/fertilizante. El aumento de la productividad de algunos cultivos no depende solamente de la cantidad y del método de aplicación, sino también de la localización del fertilizante. El fertilizante debe ser depositado en el suelo bajo y/o al lado de la semilla. Las semillas nunca deben estar en contacto con el fertilizante. 

5 – CERRAR EL SURCO / CUBRIR LA SEMILLAE
    En la abertura y cierre del surco de siembra se pueden formar bolsas de aire. La reducción de esas bolsas favorece los ambientes térmicos e hídricos y el condicionamiento físico del suelo alrededor de las semillas. EL aumento del contacto suelo/semilla disminuye el tiempo para la germinación.
    Las semillas deben estar en íntimo contacto con las partículas del suelo para que absorban agua. 
    En general, las ruedas compactadoras más utilizadas y que presentan mejores resultados son aquellas en formato de “V”. Estas presionan el suelo lateralmente, sin ocasionar sellamiento superficial cuando se trabaja con suelos con mayor contenido de agua o cuando ocurren precipitaciones luego después de la siembra. La compactación no es realizada directamente sobre las semillas, pero si lateralmente, dejando el suelo sobre las semillas sueltas, facilitando la emergencia de las plántulas.




    El éxito en el desarrollo de un cultivo, así como su productividad, depende, en parte, del  ambiente del suelo en torno de la semilla. Los principales factores físicos de ese ambiente, temperatura, humedad y aireación, son directamente influenciados por las condiciones encontradas, por el tipo de suelo y por la profundidad de siembra.





Comentario Final

    Actualmente, las semillas llevan una “carga” tecnológica muy grande, por lo tanto de nada vale adquirir la ‘mejor’ semilla si en el momento de distribuirlas en el suelo, estas son “maltratadas”. 
    La sembradora es el equipamiento más importante para el éxito de la siembra directa. Además de la distribución uniforme de las semillas y su colocación adecuada en el surco para garantizar la germinación, la sembradora bajo siembra directa desempeña las funciones de cortar la cobertura y romper el suelo en la línea de siembra.
    La utilización de máquinas y equipos agrícolas, cuando es realizada de manera correcta, mejora la eficiencia operacional y aumenta la capacidad efectiva de trabajo, facilitando así las tareas de los agricultores. Además, posibilita la expansión de las áreas de siembra, proporciona mejores productividades y permite atender al cronograma de actividades en un tiempo hábil. 
    Existen dos grandes maneras de perfeccionar el establecimiento de cultivos. En primer lugar, productores y comerciantes de semillas tienen la responsabilidad de proveer semillas de calidad; en segundo, seleccionar y monitorear la maquinaria agrícola, especialmente las sembradoras, para que atiendan las necesidades agronómicas de los cultivos.

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