Agricultura y preservación ambiental

Edição XXI | 06 - Nov . 2017

Gustavo Spadotti Amaral Castro - gustavo.castro@embrapa.br

    Pensar en el desarrollo agropecuario en Brasil exige el conocimiento, teórico y espacial, de tres conceptos que son indispensables, pero inconfundibles: Atribución, Ocupación y Uso de las Tierras. Esto tres conceptos, que serán presentados en detalle, han sido utilizados en los trabajos de inteligencia territorial desarrollados por el equipo de Grupo de Inteligencia Territorial Estratégica (GITE) de la Embrapa, que posee un vasto acervo de datos espaciales para auxiliar en la elaboración de síntesis y diagnósticos para cualquier región de Brasil.




    Atribución de tierras

    En los últimos 25 años, los gobiernos Federal y Estatal atribuyeron legalmente más del 37% del territorio nacional, destinándolo a unidades de conservación, tierras indígenas, comunidades quilombolas y asentamientos de reforma agraria. Estos números fueron estratificados y categorizados de acuerdo con su destino, en donde el suministro de estos datos es responsabilidad de los órganos competentes.

    Según datos levantados en abril de 2017, junto al Ministerio de Medio Ambiente (MMA), las 1.871 unidades de conservación (UCs) ocupaban 154.433.280 ha, lo que representaba 18% de Brasil (incluyendo las Áreas de Protección Ambiental – APAs) o 13,1% al considerar las APAs. En Brasil, en la mayoría de los casos, las UCs excluyen la presencia humana, mientras que en Europa, Asia y Estados Unidos puede haber agricultura, aldeas y diversas actividades en los parques nacionales, sin evocar una amplia visitación turística 1. 

    Según la Fundación Nacional del Indio (FUNAI), existen 600 tierras indígenas (TIs) demarcadas hasta abril de 2017, las cuales ocupaban aproximadamente 14% del territorio nacional, el equivalente a un área de 117.956.054 ha.     

            

                                        ÁREAS PROTEGIDAS EN ÁREAS AGRÍCOLAS DE RS




       

    La International Union for Conservation of Nature (IUCN) designa como áreas protegidas el conjunto de tierras legalmente atribuidas tanto para unidades de conservación como para poblaciones tradicionales, en Brasil, las tierras indígenas. En el territorio nacional, las área protegidas totalizan 257.257.508 ha en 2.471 unidades territoriales que recubren un área equivalente a 30,2% de Brasil, ya descontadas superposiciones. Para fines de comparación, los nueves países con más de 2,5 millones de kilómetros cuadrados existentes en el mundo dedican en promedio 10% de sus territorios a las áreas protegidas. Con más de 30% de áreas protegidas (UCs + TIs), Brasil está disparado, como el campeón mundial de la protección ambiental. Además, las áreas protegidas del país cubren territorios con grande potencial económico, lo que no es el caso de la mayoría de los otros países, donde se cubren áreas inóspitas y desérticas (Desierto de Australia, Desierto de China, Siberia, Desierto de Sonora y Mojave, Norte de Alaska, Revelos Andinos, etc.). 

       

                                            ÁREA DE TIERRAS RURALES EN BRASIL


    La atribución de tierras extrapola los conceptos exclusivos de protección. Existen las áreas destinadas para fines de reforma agraria y áreas quilombolas. Según el Instituto Nacional de Colonización y Reforma Agraria (INCRA), existen 9.349 asentamientos agrarios, de diversas naturalezas y en varios estados de implantación. Los asentamientos ocupan 88.410.217 millones de hectáreas, o sea, 10,4% de Brasil. Por los datos de la Secretaría de Políticas de Promoción de Igualdad Racial, las 268 áreas quilombolas ya decretadas hasta abril de 2017 ocupaban una superficie de cerca de 2,6 millones de hectáreas.

    También existen más de 2.000 áreas militares pertenecientes al Ejército, a la Marina y a la Fuerza Aérea, localizadas en áreas urbanas y rurales. De estas, 68 son más significativas, con bosques públicos que equivalen a 2.923.701 ha o 0,3% de Brasil, según datos del Servicio Forestal Brasileño.

     Los datos geocodificados reunidos y suministrados por el GITE 3 indican la existencia de 12.184 áreas legalmente atribuidas en las categorías arriba descritas, ocupando un total de 315.924.844 ha, retiradas las superposiciones. Esta área total corresponde a 37,1% del país (Figura 1).

    El mapa de Brasil permite visualizar la complejidad y la fragmentación territorial de la situación actual, ilustrando el tamaño del desafío de gestión territorial y fundiaria generado por los procesos de atribución legal de tierras. Al mismo tiempo que esas iniciativas buscan resolver problemas y conflictos de gestión fundiaria y agraria, generan nuevos desafíos de gestión gobernabilidad territorial, especialmente en lo que respecta al pensar en el futuro de la nación, sea para cuestiones agropecuarias, logísticas, seguridad nacional, etc.

     Además de las áreas ya atribuidas, todavía existen solicitaciones adicionales para crear o ampliar unidades de conservación, tierras indígenas, asentamientos agrarios y áreas quilombolas. Hay una necesidad de compatibilizar esa realidad territorial con el crecimiento de las ciudades, con el destino de locales para generación de alimentos, de energía, para implantación, pasaje y ampliación de la logística, de los medios de transporte, de los sistemas de abastecimiento, almacenamiento y de la mineralización.


    Ocupación de tierras

    Mientras la atribución es determinada por las instancias gubernamentales, la ocupación de las tierras debe ser pensada para la parte que sobró de la Figura 1, donde se estructuran las actividades humanas y productivas. Las actividades de la agropecuaria son un caso interesante y un buen ejemplo de como estos conceptos de atribución, ocupación y uso de las tierras tienen superposiciones e intersecciones. Dentro de los asentamientos y quilombolas (áreas legalmente atribuidas) existen actividades agropecuarias como también existen en los 62,9% no atribuidos. Estas actividades relacionadas a la agricultura y pecuaria ocupan esos territorios pero sus usos son los más diversos. 

                

                ÁREA DE PRESERVACIÓN VEGETAL EN ZONAS RURALES





     A partir de los análisis realizados en los datos recientemente divulgados por el Registro Ambiental Rural (CAR – por sus siglas en portugués)1, fue posible verificar que aproximadamente la mitad de Brasil es ocupado por agricultura y pecuaria (Figura 2). Eso significa que la suma de las áreas de las propiedades rurales brasileñas totalizan cerca de 50% del territorio. Se resalta que las actividades rurales ocupan mas no usan toda esa área. Eso porque dentro de las propiedades existen diversas clases y categorías de ocupación, dentro de las cuales algunas son destinadas a la preservación ambiental, como áreas de preservación permanente, áreas de reserva legal, picos de cerros, áreas declinadas, áreas de nacientes y cuerpos de agua, además claro del excedente forestal.

Uso de las tierras

    Hasta hace poco tiempo en Brasil era posible indicar con precisión espacial el uso de las tierras. Cada 10 años, el Censo del IBGE hace un levantamiento exhaustivo del uso de las tierras en los establecimientos agropecuarios brasileños pero son informaciones declaratorias, registradas en un cuestionario sin base cartográfica precisa. Además, dada la dinámica espacial, temporal y tecnológica de la agricultura brasileña, parte de esos datos queda rápidamente desactualizada.

    La posibilidad del conocimiento actualizado de las áreas efectivamente utilizadas y destinadas a la preservación por la agricultura en los inmuebles rurales tuvo un avance significativo con el advenimiento del CAR, que es uno de los frutos más relevantes del nuevo Código Forestal, la ley 12.651, del 25 de mayo de 2012. Hasta el 30 de abril de 2017, 4.104.247 de los inmuebles rurales, totalizando 407.999.690 hectáreas, estaban inscritas en el Sistema Nacional de Registro Ambiental Rural (SICAR - por sus siglas en portugués), bajo la responsabilidad del Servicio Forestal Brasileño (SFB) del Ministerio de Medio Ambiente (MMA).

    Gracias a ese enorme banco de datos generado y suministrado por el Sistema Forestal Brasileño, por primera vez se abrió la perspectiva de una calificación y cuantificación de las áreas destinada a la preservación de la vegetación nativa dentro de los inmuebles rurales en bases cartográficas. El CAR de cada propiedad rural reúne informaciones de 18 categorías de uso y ocupación de las tierras. La descarga de estos datos, repartidos en 5.570 municipios, resultó en archivos que llegan a 180 Gigabytes. Con este complejo conjunto de datos geocodificados (big data), el equipo del GITE elaboró una metodología clara, produjo resultados numéricos y cartográficos precisos, y trabaja como empresa pública con el propósito de difundir estos resultados al público en general y específico. De esta forma, los métodos y resultados están disponibles para toda la sociedad en la dirección https://www.cnpm.embrapa.br/projetos/car/.       

    Los resultados impresionaron positivamente, tanto para el ambiente como para los productores rurales. Mostraron un total de vegetación preservada en los inmuebles rurales de 176.806.937 ha, lo que equivale a cerca de 20,5% del territorio nacional (o cerca de 22% cuando son substraídas las áreas de los estados de Mato Grosso do Sul y de Espíritu Santo, y que hasta aquel momento no estaban disponibles en el SICAR), conforme puede ser visualizado en el mapa.

    Esas áreas destinadas a la preservación de la vegetación nativa, registradas por cada inmueble rural en el SICAR, representan también un compromiso formal y administrativo de recuperación y conservación ambiental asumido por parte de todos los agricultores. Compromiso debidamente registrado y monitoreado. El se expresa en áreas de preservación permanente, reservas legales, vegetaciones y remanecientes excedentes, los cuales engloban diversos ecosistemas lacustres y palustres, con su flora, fauna y biodiversidad específica. Actualmente son más de 176 millones de hectáreas preservadas en todo el país y cuya extensión y funcionalidades deberán aumentar con la operación del Programa de Regulación Ambiental – PRA. Muchas de esas áreas preservadas, principalmente en las regiones Sur y Sureste, se encuentran situadas en territorios de agricultura altamente intensiva. Esta información es de gran importancia ya que indica que en esos locales el área estará dedicada a la preservación del ambiente.



    Para el caso de Rio Grande do Sul, si tomásemos todos los inmuebles registrados e hiciéramos de ellos una única propiedad rural, descubriríamos que 20% de toda el área de esta propiedad rural se encuentra dedicada a la preservación (3.431.185 ha). Esto resulta de la exigencia legal y las áreas de preservación permanente. Esos datos pueden ser vistos detalladamente en https://www.cnpm.embrapa.br/projetos/car/estados/RS/rs.html.

    Cerca de 64% del área del estado (17.335.427 ha) está ocupada por agropecuaria (Figura 4a). Y ese número todavía puede aumentar en la medida que más inmuebles rurales sean registrados en el CAR pero ya es posible constatar como la agricultura está ayudando en la preservación de la vegetación. Los mapas de las áreas destinadas a la preservación de la vegetación en los inmuebles rurales muestran una grande coherencia en los estándares de repartición, con conexión y continuidad de las formaciones de especies nativas a lo largo de la red hidrográfica (Figura 4b).

    El CAR es un instrumento complejo y un banco de datos muy vasto y abrió una gama muy amplia de conexiones y posibilidades para investigaciones y análisis en inteligencia territorial. Por ejemplo, se hace posible cruzar los datos de municipios que tienen gran producción de café para descubrir como está la cuestión de la preservación ambiental en la actividad. Otros ejemplos podrían ser de cuantificar la preservación en recortes de municipios, microrregiones y biomas. En este cruzamiento de biomas, por ejemplo, se verificó que gran parte de las propiedades rurales de RS implantadas en la Pampa no clasificaron sus vegetaciones nativas (campos nativos) como APP, RL o vegetación excedente, reduciendo el área preservada de este bioma, que es conservado por la pecuaria hace siglos.


    Conclusiones sobre la atribución, el uso y la ocupación de las tierras en Brasil

    Sobre el territorio brasileño, 27,7% tiene su atribución, ocupación y uso destinados a la protección de la vegetación en unidades de conservación y tierras indígenas. Más del 18,9% están ocupadas por áreas de tierras que fueron devueltas y áreas que todavía no fueron registradas en el CAR. 50,7% están ocupadas con agricultura y pecuaria, sin embargo apenas usan 30,2%, ya que 20,5% están dedicadas a la preservación de la vegetación (Figura 5).

        Según datos del Grupo de Inteligencia Territorial Estratégica (GITE) de la Embrapa, cerca del 20% de Brasil están destinadas a la preservación de la vegetación dentro de las propiedades rurales. Se estima un 13,2% de pasto sembrado y cerca de 8% de pasto nativo, estos conservados por una pecuaria en armonía con el ambiente nativo, sea en cerrado, caatinga, pampa, etc. Toda esta agricultura gigantesca de Brasil, con sus 240 millones de toneladas de granos, con el cultivo de caña, café, frutas, hortalizas y con bosques plantados, ocupa apenas el 9% del país.

    Protegemos más de lo que todos los países del mundo en exigencias legales, y todavía preservamos más dentro de las propiedades rurales. Es una constatación con datos, mapas y números muy importantes y que necesita ser divulgada para la sociedad. Por lo tanto, son hechos.

Brasil, en vegetación, protege y preserva 66,3% de su territorio, siendo uno de los mayores productores de alimentos del mundo y todavía campeón de preservación.

    Los resultados obtenidos por el abordaje de inteligencia y gestión territorial sobre el CAR, permitirán avanzar en el sentido de identificar, calificar, cuantificar, cartografiar y monitorear el uso de las tierras y la preservación de la vegetación en el país. Sin embargo, antes de todo, estos datos nos permiten mostrar el papel incontrolable e insubstituible de la agricultura en la preservación de la vegetación nativa. Son más de 176 millones de hectáreas preservadas en el interior de los inmuebles rurales, 20,5% del país. Rio Grande do Sul también se destaca en esos números al preservar cerca de 20% de la vegetación en las propiedades rurales (más de 3,4 millones de hectáreas), número todavía mayor si suma lo que se conserva a través de la pecuaria dentro del bioma Pampa. 


    También colaboraron en esta materia:

    Carlos Alberto de Carvalho;

    Lucíola Alves Magalhães;

    Osvaldo Tadatomo Oshiro;

    Paulo Roberto Martinho;

    Jaudete Dautio;

    Marcelo Fernando Fonseca;

    Evaristo Eduardo de Miranda.

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