Tecnología Bt: beneficios en riesgo

Edição XXIII | 02 - Mar . 2019

Liliane Henning - liliane.henning@embrapa.br

    Uno de los principales frutos de la biotecnología en la agricultura es el desarrollo de plantas con acción insecticida, comúnmente conocidas como “plantas Bt”. Las llamadas proteínas Cry, que confieren resistencia a algunos grupos de insectos, provienen de la bacteria Bacillus thuringiensis (Bt), encontrada naturalmente en el suelo.

    La tecnología Bt comenzó a ser utilizada en las décadas de 1940 y 1950 como bioinsecticida, por medio de la pulverización de esporas de la bacteria sobre los cultivos. Sin embargo, algunos factores contribuyeron a la baja adopción de esta tecnología, debido a los cuidados exigidos durante la aplicación. Por ser un producto biológico, se deben adoptar medidas especiales para preservar la estabilidad del microorganismo, que puede alterar su viabilidad en función de diversos factores, incluyendo la foto-degradación. Otro punto importante es que la eficiencia del insecticida a base de Bt, en el control de las plagas objetivo, es dependiente del monitoreo constante de la población de insectos, de tal forma que el insecticida sea aplicado en la etapa correcta, cuando los insectos todavía están pequeños, con el fin de dejar suficiente tiempo para la acción del Bt, antes de que las larvas o gusanos causen daños significativos al cultivo.

    Con el surgimiento de la transgenia, los genes que codifican para proteínas Bt fueron introducidos en las semillas, posibilitando el desarrollo de plantas insecticidas que controlan los principales gusanos que las atacan, superando las limitaciones encontradas con el uso de los productos biológicos a base de Bt. En Brasil están disponibles al agricultor variedades Bt de tres cultivos: algodón, con la primera aprobación comercial en 2005 por la Comisión Técnica Nacional de Bioseguridad (CTNBio); maíz en 2007; y soja en 2010. Hoy, las variedades Bt representan 62, 79 y 83 por ciento del área total cultivada con soja, maíz y algodón, respectivamente . Para cada uno de estos cultivos ya fueron lanzadas innumerables variedades (eventos) con resistencia a insectos, tanto aisladamente como en combinación con la tolerancia a herbicidas. Además, la CTNBio aprobó en 2017 la caña Bt, que, a pesar de ocupar una superficie pequeña (± 2.000 ha), ya comenzó a ser utilizada por algunos agricultores.


El uso de variedades Bt generó un volumen de producción adicional de 55,4 millones de toneladas (Mt) de granos, de los cuales 4,55 Mt son de soja, 50,8 Mt de maíz y 46,0 Mt de algodón, debido a la reducción de las pérdidas causadas por las plagas, controladas por el uso de esta tecnología. La reducción en la utilización de insecticidas fue de 15% para soja, 10% para maíz de verano, 14% para maíz de invierno y 6% para algodón


    Esta rápida adopción de la tecnología por parte de los productores es el reflejo de los innumerables beneficios que ésta proporciona. Un estudio publicado por el Consejo de Información en Biotecnología (CIB), en la publicación Impactos económicos y socioambientales de la tecnología de resistencia a insectos en Brasil , con datos obtenidos por Agroconsult, destaca en forma detallada las ganancias del uso de la tecnología Bt en Brasil, a lo largo de una serie histórica, desde su aprobación en 2005 hasta 2018.

    Entre las principales ventajas de la tecnología Bt está el beneficio económico, derivado del aumento de la productividad y de la reducción en las aplicaciones de insecticidas químicos. De acuerdo con el estudio, el uso de variedades Bt generó un volumen de producción adicional de 55,4 millones de toneladas (Mt) de granos, de los cuales 4,55 Mt son de soja, 50,8 Mt de maíz y 46,0 Mt de algodón, debido a la reducción de las pérdidas causadas por las plagas, controladas por el uso de esta tecnología. La reducción en la utilización de insecticidas fue de 15% para soja, 10% para maíz de verano, 14% para maíz de invierno y 6% para algodón, demostrando que, además del beneficio económico, hay también el beneficio ambiental. Hay que considerar, sin embargo, que el uso de esta tecnología resulta en una inversión adicional por parte de los productores con la compra de semillas, debido al pago de los royalties de las variedades Bt. Sin embargo, según el estudio, el aumento total de la ganancia de los productores a lo largo del período llega a 21.5 billones.

    Como en la adopción de cualquier tecnología, existen recomendaciones que deben seguir los productores para que la eficiencia de ésta sea preservada, siendo la adopción del área de refugio  la medida más importante en el manejo de resistencia. Especialmente en Brasil, el clima tropical, aliado al cultivo de varias campañas al año, favorece la multiplicación de insectos y el proceso evolutivo que acarrea la resistencia de las plagas. Este problema ya es una realidad, considerando que en los últimos años las poblaciones de insectos resistentes a las toxinas Bt han aumentado, según señalan algunos informes. Además del refugio, también se recomienda al productor hacer una rotación de genes, es decir, evitar el uso de la misma variedad Bt por más de una campaña y, cuando sea posible, optar por materiales que expresen más de una proteína Bt.

    Según las estimaciones del estudio publicado por el CIB, si la tecnología de resistencia a insectos insertada en las semillas Bt de soja, algodón y maíz pierde la eficiencia, los agricultores brasileños dejarán de ganar R$ 86 mil millones en la próxima década. Con eso, pierden todos los eslabones de la cadena –empresas, agricultores y la sociedad en general–, pues la reducción del uso de insecticidas en la producción agrícola trae ganancias difíciles de ser medidas, pero que, sin dudas, benefician al medio ambiente.


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