El agro y la internet de las cosas

Edição XXIII | 01 - Jan . 2019

Eleri Hamer - contato@elerihamer.com.br

    Inicio el año hablando de futuro (en realidad, de actualidad) y sobre un asunto que puede parecer muy urbano, pero que garantizo es campo, tierra y suelo del puro. Los que trabajan en el agronegocio necesitan, sobre todo, percibir que las tecnologías y las innovaciones han colocado lo urbano y lo agrícola cada vez más cerca.

    Lo que antes era eminentemente relacionado a la ciudad, como la computación, la inteligencia artificial, el Big Data y la automatización, y, más recientemente, la internet de las cosas (IoT, por sus siglas en inglés, de Internet ofThings), pasó a ser del campo, motivado por la perfecta y necesaria integración del sector a las diferentes lógicas de consumo y la sofisticación de los procesos de producción como un todo.

    Vale recordar que, en todos los sectores económicos, las tecnologías innovadoras tienen notoriamente su empleo amparadas en la necesidad de mejorar el desempeño y reducir los costos. En la agricultura, específicamente, el proceso busca maximizar la producción y reducir el impacto sobre la naturaleza y sus recursos, presionado principalmente por el aumento de la población mundial y la creciente demanda de alimentos.

    Es sabido que el agronegocio alcanzó incrementos de desempeño extraordinarios, principalmente en la productividad dentro del eslabón agrícola, pero también es consenso que enfrenta grandes desafíos, como la globalización de la propia productividad ya alcanzada en sistemas y unidades más avanzadas, la reducción de los costos de producción, y principalmente la mejora del rendimiento del sistema como un todo, atacando los residuos, los problemas logísticos, creando agilidad, entre otros.

    En ese sentido, la IoT ha asumido cada vez más importancia justamente por reunir diferentes áreas tecnológicas, y la consecuente aplicación en una infinidad de usos, muchas de ellas distantes entre sí,geográfica y sectorialmente. Algo que era impensado hasta hace poco tiempo y, por consiguiente, capaz de viabilizar el cumplimiento de los objetivos de mejora de la performance sistémica, también pocas veces pensados en la historia del agronegocio.


    Cómo funciona

    Todo se justifica en función del Big Data y de la interconectividad ahora posible entre las cosas, después del advenimiento de la Internet y de la mejora de la calidad de las propias conexiones (pero que sigue siendo un gran desafío dada la heterogeneidad de esa misma calidad). Parece extraño hablar de “cosas”, pero es apropiado, pues se trata justamente de aproximar y hacer “conversar” las cosas que existen en el ambiente de interés, ya sean vehículos, edificios, objetos físicos menores, entre otros, que tienen tecnología involucrada, sensores y conexión a la red, siendo capaces de recoger, transmitir e incluso analizar datos.

    En la práctica, cada aparato electrónico logra individualmente tener su identificación electrónica, obtenida por radiofrecuencia, y que es guardada en una base de datos gigante. Así, al conectarse a internet, por ejemplo, cada cosa (cualquier objeto con ese dispositivo implantado) también se conecta a la base de datos, y esa red puede identificar cada dispositivo que esté registrado en la base de datos. En este momento se abre la posibilidad de que las cosas “conversen” y puedan actuar entre sí, con o sin la intervención humana.

    Cuando el agricultor, ubicado a miles de kilómetros de distancia, logra, a través de su móvil, acceder a una simple cámara de seguridad ubicada en un determinado ambiente de su propiedad o fundo (por ejemplo, un almacén, su oficina en la granja o la sala de ordeño), manipularla y conversar a través de ella con quien está en ese lugar, estamos hablando de la aplicación de internet de las cosas.Ahora se tiene una idea de las posibilidades casi ilimitadas en ella involucradas.


    Las aplicaciones evidentes

    Probablemente, la agricultura de precisión (y los derivados de esta) es una de las áreas más impactadas por la IoT. Se sabe que el principal objetivo AP es reducir la variabilidad espacial de los cultivos al analizar los usos del suelo, agua e insumos, así como del clima.

    El propósito es mapear y analizar las variaciones, sus causas y las eventuales soluciones posibles. Los mapas de rendimiento (antes llamados mapas de productividad) indicaban sólo las zonas con mejor y peor desempeño, ahora indican principalmente las variaciones en períodos cada vez más cortos.Algoritmos que analizan esa “conversación” entre las cosas, ayudan a indicar los motivos de ese desempeño, generando mapas de diagnóstico y recomendaciones, prácticamente en tiempo real. Probablemente, cada vez con menos interferencia del propio hombre. Las posibilidades de las aplicaciones de la tecnología IoT se vuelven infinitas.

    Imaginemos que sensores localizados en el terreno de su cultivo, drones autocontrolados, o incluso imágenes de satélite, detecten una variación de humedad o un determinado índice de madurez promedio de las plantas. Una computadora, también conectada a la internet, que dispone de las informaciones de clima y tiempo de la región, y cuyos algoritmos estén previamente programados para iniciar acciones cuando determinados indicadores lleguen en determinados límites, pueden accionar (también a través de la red) sus máquinas agrícolas que están en el galpón, para que hagan determinada aplicación o incluso inicien la cosecha.

    En otro ejemplo más concreto, pero no menos impactante, un productor de soja de una determinada región hace el pedido y compra un determinado lote de semillas de unasiembra ubicada en otra región. Ambos pueden estar en la playa, uno en el Caribe y otro en Punta del Este, pero a través del celular ambos están en posesión de toda la información necesaria, y en el momento, para tomar la decisión.El primero accede a la base de datos de la siembra con los indicadores de calidad de los lotes disponibles en tiempo real, relacionándolos con las consecuentes necesidades de su propia actividad. Elige de acuerdo con los parámetros de su preferencia y, al accionar las condiciones de pago y la recepción de la consiguiente autorización de venta, desencadena un complejo sistema logístico, accionando en el almacén de la siembra el movimiento de máquinas, gestión de stocks y los demás desdoblamientos administrativos y legales.El propio sistema puede localizar, sin ninguna intervención humana, entre muchos transportistas previamente registrados, aquel cuyo vehículo está desocupado, y al ser contactado cargará el lote de semilla conforme a las especificaciones definidas por el sistema.

    Parece algo de ciencia ficción, pero la tecnología para ello ya es posible hace algún tiempo, es práctica recurrente en experimentos y está en fase de implantación en algunas unidades de producción. Al mismo tiempo, las industrias están trabajando intensa e integradamente para convertirla en niveles avanzados de tecnología de aplicación comercial en un horizonte de corto plazo.


    Algunos desafíos

    Toda tecnología nueva o incluso la aplicación de nuevas tecnologías impactan de diferentes maneras. Notablemente, son de uso selectivo e intensifican en determinados momentos las disparidades tecnológicas y, por consiguiente, amplían las diferencias financieras y económicas entre los actores.

    El primer desafío por vencer consiste en la adopción, y en éste la concientización de esa necesidad por parte del productor y los demás agentes; y de que ese nuevo escenario es prominente y motivo de gran diferenciación e infinita aplicación. Nadie escapará, y los rezagados corren el riesgo de ser marginados del proceso, como ya ocurrió con otras tecnologías. Asociado a este desafío, está la capacidad financiera de adquisición, ya que requiere inversiones, muchas veces de retorno a mediano plazo.

    La segunda y no menos importante barrera por vencer, ya que consiste en un impedimento en determinadas regiones (incluso para los productores innovadores y con poder adquisitivo para ello), se relaciona con la infraestructura necesaria en el proceso de captura de datos, ya que el campo tiene problemas con la cobertura de señal de Internet (así como la calidad de la propia señal), lo que dificulta la transmisión de la información en tiempo real, sin interrupciones. Este es un problema serio que el sistema de IoT se propone atender.

    Y, por último, otra gran dificultad en la adopción de cualquier tecnología de punta empleada en el campo es encontrar mano de obra capacitada para entender el funcionamiento del sistema y, principalmente, para ajustar los equipos y su interconectividad. En particular, por la necesidad de conocimiento y habilidades para “conversar con las máquinas” y, a partir de eso, ejecutar instrucciones de los especialistas.

    Sin embargo, las perspectivas son alentadoras, ya que son en gran número los interesados. Todos buscan acceder a un mercado enorme que es el agronegocio y están, como mínimo, interesados en la eficiencia y eficacia del sistema, buscando mejorar su desempeño justamente en la combinación de datos y soluciones.

    Hasta la próxima.

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